domingo, 23 de septiembre de 2007

La Revelación de la Palabra de Dios


Revelación: Es la manifestación de una verdad oculta, Deut 29:29 dice “Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre,”

Desde que fuimos creados, Dios se ha manifestado al hombre en muchas y diferentes maneras, ésta es la revelación natural del Señor; así nos lo enseña la Biblia en el libro de Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de él desde la creación del mundo se ven claramente, siendo entendidas por las cosas que son hechas, es a saber, su eterno poder y Divinidad, para que sean sin excusa.” La Revelación Natural nos declara la existencia de un sólo Dios y Creador, así como nuestra necesidad de adorarle, pero la Revelación Natural nos condena, no pudiéndonos salvar, porque nos enseña cómo los hombres “habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios”.

Una segunda área de revelación de Dios es la Revelación Directa, hablando el Señor a través de sueños, como el del señorío de José en Gn. 37; por visiones, como la de las cuatro bestias en Daniel capítulo 8; y usando hasta a animales, tal es el caso del asna de Balaam en Nn. 22:28 (“porque ninguna cosa es imposible para Dios”). Otro ejemplo de la Revelación Directa de Dios es cuando él habló al hombre usando su propia voz, como en 1 Sam 3:1-10. Pero la más hermosa Revelación Directa de Dios, es la escrita en la Biblia, la cual nos da Dios a los hombres por medio de las Santas Escrituras. La cual Jesu Cristo mismo, siendo el autor, inició su escritura en dos tablas de piedra en el monte de Sinaí y que según dice Ex. 31:18 fueron “escritas con el dedo de Dios.” Esta es la revelación de Dios que trae la esperanza de salvación a este mundo perdido.

Una tercer área es la de la Revelación Personal del Señor, la cual nos ha sido dada cuando Dios mismo en su persona fue encarnado para nacer de una virgen, conservando toda la plenitud de su divinidad como dice Jn. 1:14 “Y la Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros” y siendo así cumplida la promesa dada en Isaías: “He aquí que la virgen concebirá y parirá un hijo, y llamarán su nombre Emmanuel, que interpretado quiere decir: Dios con nosotros.” Mismo que siendo Dios pagó un precio por cada uno de nosotros y que le hace a usted la invitación para ser salvo, recibiendo al Señor Jesu Cristo como único Señor y Salvador personal, por medio del arrepentimiento y de la fe que nos es dada a través de escuchar la Palabra de Dios.