domingo, 23 de septiembre de 2007

La Inspiración de la Palabra de Dios


Inspiración es la ilustración sobrenatural que Dios comunica a una criatura, en 2 de Timoteo 3:16, el Espíritu Santo nos habla diciendo que “Toda escritura es dada por inspiración de Dios, y es útil para doctrina, para redargüir, para corregir, para instrucción en justicia,...” La Palabra por Dios inspirada es lo soplado hacia afuera por Dios y es bajo el control y la dirección sobrenatural ejercidos por el Espíritu Santo sobre la vida y la mente de los escritores escogidos y ungidos para declarar la Palabra de Dios.

La Inspiración Divina de la Palabra de Dios tiene las siguientes cualidades:

1. La Inspiración de la Palabra de Dios es inerrable, es decir sin error en su escritura.
2. La Inspiración de la Palabra de Dios es infalible, lo cual significa que no tiene error en la enseñanza ni de doctrina.
3. La Inspiración de la Palabra de Dios es textual, es decir, cada palabra, cada letra y cada parte de las letras son de Dios.
4. La Inspiración de la Palabra de Dios es plenaria, lo que nos enseña que todas sus partes son inspiradas iguales.

La Biblia nos muestra como en Lucas 16:17 el Señor nos dice: “Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que caer una tilde de la ley.” El Salmo 12:6 declara la autoría del Señor en relación a su Palabra, diciendo: “Las palabras del Señor, palabras puras”.

El Espíritu Santo, Señor Dios y Autor de la Biblia, usó a cada uno de los 40 escritores, cierto que ellos tenían sus personalidades, carácter peculiar y estilo, pero Dios inspiró y guió toda Su Escritura bajo Su control total. ¿Cómo fue hecho? Es un misterio: Que fue hecho, es verdad.

La Palabra por Dios inspirada fue escrita en el Antiguo Testamento usando el Hebreo y en algunos versículos de Esdras, Daniel y Jeremías, en Arameo. En el Nuevo Testamento, Dios inspiró su Palabra y usó el Griego koiné (o común) para escribirla.

Cuando el Espíritu Santo descendió sobre su pueblo en el día de Pentecostés, en Actos capítulo 2, se nos muestra como es que moraban en aquel entonces en Jerusalem varones piadosos de todas las naciones, los cuales estaban atónitos y maravillados porque escuchaban a cada uno de los hombres Galileos llenos del Espíritu Santo que hablaban las maravillas de Dios en sus propios Idiomas, no eran lenguas ininteligibles (que no se podían entender), sino idiomas de diferentes naciones, con lo cual aprendemos que el Señor nos ha revelado su Palabra, y habiéndola inspirado, es capaz de preservarla en los idiomas originales y de ahí desprender traducciones puras en cualquier idioma, para así poder cumplir la gran comisión de Marcos 16:15 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Lo cual hacemos teniendo la plena confianza de que es posible tener la Palabra de Dios pura y preservada tal como Él la inspiró desde un principio. Es por eso que los que creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, debemos estar listos en todo momento para que el Señor nos use para preservar lo que El nos ha dejado, no las palabras de un hombre, sino la fuente y origen de toda fe que es en Cristo Jesús: La Palabra de Dios.

Inspiración (vea también preservación): 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:21. La Biblia es la Revelación escrita de Dios, sin error, cada palabra es completa y perfectamente inspirada por el Espíritu Santo. Dios es el Autor, y los escritores son los hombres que Él eligió para escribir sus palabras. Mientras escribían los escritores fueron completamente controlados por el Espíritu Santo, y por eso cada letra, cada palabra, los pensamientos, ideas, mensaje, etc. Son de Dios y sin ningún error. Mateo 5:18; Lucas 16:17. Cristo afirma la inspiración total de la Biblia, Mateo 4:4, 7, 10. Afirma la verdadera historia de Jonás, Mateo 12:40, 41; de la creación, Mateo 19: 4-6; del diluvio de los días de Noé, Mateo 24:37-39; la historia de Sodoma y Gomorra, Lucas 17:28, 29; Daniel como profeta, Mateo 24:15. Cristo comenzó su ministerio diciendo “escrito está”, en Mateo 4:4; y lo terminó con “así está escrito”. Cristo cree y enseña la inspiración y preservación de las Santas Escrituras, Mateo 5:18; Juan 10:35; Mateo 24:35. Puede leer Éxodo 24:4; Deuteronomio 6:6; 12:28; 17:19; 18:8; 27:3; Josué 8:34, 35; 1 Samuel 8:10; 2 Samuel 23:2; Salmo 119; Jeremías 7:27; 23:36 y cientos más.