domingo, 23 de septiembre de 2007

EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO.


Los Libros Apócrifos fueron escritos entre los años de 200 a.C. y 200 d.C., después de que se había cerrado el Canon del Antiguo Testamento. Los libros del Apócrifa, son aquellos en los que el hombre pretende añadir a la Palabra de Dios, pero que NO son inspirados Divinamente, sino que son escritos por hombres sin ninguna dirección del Espíritu Santo: entre ellos tenemos Tobias, Judit, 1 y 2 de Macabeos, el capítulo 13 de Daniel, Eclesiástico y Sabiduría; y que no tienen ningún valor para la Sana Doctrina de la fe Cristiana, además nunca fue aceptado por los Judíos del Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento fue aceptado al 100 % por el Señor Jesu Cristo y los Apóstoles, habiendo cerca de 300 o más citas del AT en el Nuevo, y ninguna de ellas de los libros Apócrifos.


Dios creó al mundo en el año 4004 a.C., pero la escritura de los libros del AT fue entre los años de 1500 y 400 a.C. El AT fue escrito en su mayoría en lengua Hebrea y algunas partes en Arameo.

La escritura de la Biblia fue comenzada cuando Dios mismo dio a Moisés los diez mandamientos escritos en piedra por el dedo de Dios. Nuestro Señor Jesu Cristo se comenzó a mostrar a su pueblo dándonos su Palabra por medio de Moisés, en el año 1500 antes de Cristo, fue así como a partir de entonces cada uno de los libros del Antiguo Testamento se fueron incorporando al Canon de la Biblia, es decir, al conjunto de libros considerados de inspiración Divina.

Los libros que contienen la Ley del Señor están incluidos en el Pentateuco, esto es: Los cinco libros desde Génesis hasta Deuteronomio, éstos fueron puestos en el arca, fueron escritos por Moisés e inspirados por el Espíritu Santo. Dios mandó que se hicieran copias exactas para los reyes de la tierra y que así gobernasen conforme a su Palabra. La preservación perfecta de la Biblia fue encargada a la tribu de Leví. De manera que desde entonces es sólo Dios quien puede agregar o añadir a su Palabra, y así lo hizo, añadiendo a la Ley por medio del Profeta Josué, el Espíritu Santo usó a Samuel para escribir más. El resto de los profetas pusieron en libros lo que Dios les mandó escribir a cada uno y así al terminar cada libro eran añadidos al Canon Sagrado del Antiguo Testamento. Los Levitas hacían copias perfectas de la Palabra de Dios cuando era necesario, y durante la cautividad a Babilonia muchas copias fueron destruidas, pero Esdras las juntó todas otra vez. El Canon del Antiguo Testamento fue cerrado en año 400 antes de Cristo.

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